Celda 211

Celda 211 es un película española del año pasado que recién se estrena en nuestro país, es la historia de Juan Oliver (Alberto Ammann) en su primer día de trabajo como guardia de cárcel, no, de hecho no es su primer día, resulta que él quiso visitar la cárcel un día antes para empaparse de su trabajo. Mala decisión.

Nada más empezar, la película nos arroja a la acción: los reos, encabezados por Malamadre (Luis Tosar), arman un motín y por un descuido de los encargados de Juan, éste queda encerrado con los presos durante el motín por lo que se ve obligado a hacerse pasar por uno, de ahí en más la película es un viaje de adrenalina que nos arrastra al inevitable final.

Dos cosas me gustaría resaltar de Celda 211, primero me encanta que los directores y escritores decidan que no es necesario sacrificar veinte minutos desarrollando personajes sino que es preferible empezarlos desarrollados y construir sus motivaciones a través de escenas retrospectivas. Me parece un excelente recurso para manejar el ritmo, sin embargo se quedan cortos, hubiera sido una película inolvidable si se le regalara un espacio para las motivaciones de Malamadre que como personaje resulta muy interesante pero difícil de comprender. Segundo, la película no es pretenciosa, no se trata de vender como una fábula con contenido moral ni nada por el estilo es sencillamente un película sobre cárceles como las hay por montones, es más cercana a El Último Castillo que a Sueños de Fuga, pero es una película entretenida que vale la pena ver.

Tiene puntos débiles que podrían incomodarlo por ejemplo el uso excesivo de la coincidencia como motor de la trama. Después de ver ciertas películas uno puede distinguir una serie de mecanismos que usan los guionistas para que la historia suceda, como por ejemplo usar las decisiones que tomen los personajes, que en las películas de terror son siempre decisiones estúpidas.

Decisiones estúpidas.

O pueden ser por un flujo natural de eventos en los que la intervención de los personajes poco o nada importan porque hacen parte de la historia misma (como en Belleza Americana, Golden State, Lost in Traslation, Little Miss Sunshine) o puede ser posibles por la intervención divina o por coincidencias (como en A Serious Man, Fargo, Burn After Reading), este último mecanismo de argumentación sólo es un problema si se nota. Si mientras uno está viendo una película piensa “que man tan de malas, que tipo tan salado” es probable que la película esté haciendo un uso excesivo de la coincidencia para que la historia suceda, lo que puede llevar a que muchos digan “que película tan irreal, eso no le sucede a nadie”, que de hecho es una de las críticas más recurrentes sobre Celda 211.

Otra debilidad de la película, que para muchos colombianos puede quitarle muchos puntos, es que haya un personaje al que le dicen “el colombiano” y que pese a usar términos como “parce” o “jueputa” siempre hable con acento mexicano, me gusta pensar que “el colombiano” realmente es de Mexico, pero que para hacerse respetar en la cárcel haya dicho que es de Colombia.

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Categorías:Cine & TV, Para ver

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