Being John Malkovich (¿Quieres ser John Malkovich?)

Cortesía de un fin de semana de estrenos mediocres, hoy voy a inaugurar una sección que se llama “Diez de Diez” donde les reseñaré mis películas favoritas de todos los tiempos a manera de recomendación. Hoy, ¿Quieres ser John Malkovich?

¿Qué necesita una película para ser perfecta? una película es la mezcla precisa de varios elementos. Hay algunos esenciales, como el director y el reparto, pero existe un pilar que no puede pasarse por alto y que es la razón por la que muchas películas apestan y otras tantas triunfan con tanto éxito: el guión.

Un buen guionista no nos miente, él nos cuenta su verdad y nos la hace creer, los personajes son sólidos y su desarrollo durante la historia es consistente, puede que no sorprenda, puede que desde el primer minuto la conclusión sea evidente, pero nos garantiza que siempre estaremos interesados en lo que suceda con la historia. Garantizar una buena historia es la mitad de la tarea, ¿Quieres ser John Malkovich? es un ejemplo de escritura impecable, trabajo de la mente de Charlie Kaufman, el mismo escritor de El Eterno resplandor de una mente sin recuerdo, El ladrón de Orquídeas y Confesiones de una mente peligrosa.

La historia nos involucra con Craig Schwartz (John Cusack), un titiritero con graves tendencias al fracaso que un día decide buscar trabajo en cualquier cosa, gracias a su habilidad con los dedos es contratado para manejar el archivo de la empresa del Dr. Lester (Orson Bean) un viejo bonachón que esté enamorado de su secretaria, allí mismo conoce a Maxine (Catherin Keener) por la que Craig siente una química instantánea, estar al lado de Maxine se le convierte en una obsesión, una poco conveniente dado su estado civil. Craig está casado con Lotte (El mejor papel de Cameron Diaz) quien tiene a su vez una obsesión malsana por los animales y que eventualmente va a desarrollar también una obsesión malsana por el tormento de su marido, Maxine. Este triangulo amoroso se condimenta con el descubrimiento que hace Craig de un portal místico hacia el interior de John Malkovich. Consientes de lo infeliz que es la gente por ser quien le toco ser, Craig y Maxine abren un negocio en donde por una considerable suma de dinero usted puede ser John Malkovich por quince minutos.

La película es un derroche de creatividad, un portal místico al interior de otra persona puede ser un concepto de la más alta complejidad metafísica, sin embargo, la película lo maneja con tal tacto que al final se agradece más bien la ligereza con la que el concepto se desarrolla porque permite al espectador preocuparse más del ¿cómo se puede usar dicho portal? y no el ¿por qué existe un portal en primer lugar?, además la película nos regala el que puede ser el momento más memorable en la historia del cine, el momento en el que John Malkovich hace uso del portal hacia John Malkovich, resulta hilarante, entretenido y un poco espeluznante el resultado.

Por ningún motivo deberían perderse esta joya del cine, pese a sonar complicada la película resulta bastante entretenida y muy fácil de entender. Véanla y si a alguien no le gusta me encantaría me diera sus razones.

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Categorías:Cine & TV, Para ver

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