The Green Hornet (El Avispón Verde)

Hablemos de estereotipos. Muchos guiones, con el fin de facilitar la identificación rápida de sus personajes  recurren a estereotipos establecidos, como en roca, en  nuestra cultura pop. Los ha habido tan odiosos que con  el tiempo desaparecen, ya en el cine mudo de los años veinte empezaban a despuntar los primeros  estereotipos: los afro descendientes, los orientales, los latinos, empezaron a encasillarse en personalidades  facilistas que poco o nada se ajustaban a la realidad.  Para la memoria quedan dos clásicos separados por  apenas unas décadas, Birth of a Nation de 1915 y Gone with the Wind de 1939, ambas sólidas historias y  maravillosas películas, que con el desuso en el que cayeron los estereotipos que utilizaban, se fueron  convirtiendo en historias obsoletas e incluso racistas.

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El Avispón Verde, en esto al menos, conserva la  esencia de su fuente de inspiración de los años  treinta, conserva intacto el estereotipo del asiático que es bueno para el karate, para la mecánica, para el dibujo y para todo. Esta es una de las razones para que El Avispón Verde luzca como una película atemporal y  ajena, ¿era a propósito crear esa sensación de no saber en que época se sitúa la historia? parecen existir  pistas de que se desarrolla en los 2000, tecnología actual, conflictos propios de nuestra época: por  territorios y drogas. Pero hay otros tantos que apuntan a una época ya lejana: el periódico como medio  relevante de comunicación, el vestuario, los vehículos. No es un elemento relevante, lo sé, pero esa es apenas la punta del iceberg en un guion repleto de  problemas; la película aborda tantos temas que resulta difícil saber para donde vamos, lo que da como resultado un climax sin importancia al que asistimos sin preocuparnos por el  desenlace. Seguramente el Avispón Verde hubiera sido  un total fracaso de no ser por dos elementos claves: un  director ingenioso y unas actuaciones sólidas.

Seth Rogen, resulta como siempre hilarante, Jay Chou hace un buen papel como Kato y Christoph Waltz, aún  amparado bajo el halo del genial Hans Landa de Inglourious Basterds, hace un papel decente como el  villano pasado de moda en una ciudad repleta de gente pasada de moda. Michel Gondry, detrás de la cámara, demuestra una vez más que puede ser ingenioso mezclando imágenes, pero parece que ni la acción, ni la comedia física son su fuerte, en la primera recurre mucho a la cámara lenta y aún así algunas escenas  parecen confusas y desenfocadas, en cuanto a la comedía, aunque el recurso de usar físicas exageradas le funciona, las coreografías en general tienden al tedio, para una muestra basta asistir a la casi eterna pelea-comedia entre los dos protagonistas, el único momento de sincera hilaridad fue precisamente cuando la física dejó de existir.

Pese a todo me gustó El Avispón Verde, y es que yo tengo una debilidad marcada hacia Michel Gondry, Seth Rogen y los súper héroes olvidados, ¿qué hago?, me suelen gustar películas malas cuando algún elemento de estos está presente.

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Categorías:Cine & TV, Para evitar

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