127 hours (127 horas)

Si hay algo en lo que Danny Boyle es el mejor director vivo es en su capacidad de innovar. Él nunca juega sobre piso seguro, siempre está tratando de llevar su expresión a nuevos terrenos, en ocasiones triunfa, como con la impecable, ordenada y estructurada Slumdog Millionarie (2008), y en otras falla, como en la presuntuosa La Playa (2000). Ahora en 127 horas se la juega nuevamente por el ruido, el movimiento y las alucinaciones, sólo que esta vez, gracias a la profunda historia de supervivencia que los acompañan, todos estos recursos sí convencen.

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127 Horas es la historia de Aron Ralston, un intrépido montañista que en una expedición solitaria al cañon Blue John en Utah queda atrapado al soltarse una enorme roca sobre su brazo derecho. La película se juega el interés del público entre monólogos, flashbacks y alucinaciones, todos muy bien construidos y maravillosamente actuados, además, la precisión de la adaptación es remarcable, el propio Aron Ralston ha declarado que la película es tan cercana a la realidad que bien podría ser un documental.

Echando mano a planos detalle extremos, Danny Boyle nos va enrredando en los intríngulis de una semana de sobrevivencia y no sólo nos sorprende por los acercamientos maravillosos al interior de una cantimplora o una cámara de video sino también por la meticulosa y profunda exploración que hace de la mente humana reflejada con serias escenas de alucinaciones, sueños y premoniciones. Aunque claro, de la mano de las decisiones del director viene el increíble derroche de talento de James Franco, una actuación memorable y auténtica.

Los demás elementos de la película, como el guion sólido y conmovedor (y que a pesar de ser sobre una historia de superación no suena como libro de autoayuda) y la música en perfecta sincronía con lo que ocurre en pantalla (aunque a veces peca de ruidosa) hacen de 127 horas una obra de arte para disfrutar con todos los sentidos.  De no ser por el Discurso del Rey, que ya aborda el drama con superación que le encanta a la Academia y que además adorna con temáticas de la Segunda Guerra Mundial, 127 Horas sería un serio competidor para mejor película.

En una nota aparte sorprende la exclusión de Danny Boyle dentro de la categoría a mejor director y sorprende más aún, dada la naturaleza de este drama, que la Academia haya decidido excluir de cualquier mención a la poderosa Enterrado (2010) de Rodrigo Cortés, tanto en dirección como en actuación. ¿Qué le hizo falta a Ryan Reynolds que si tuvo Franco en 127 horas? no sé, tal vez le estén cobrando esos años que desperdició en las comedias de verano.

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Categorías:Cine & TV, Para ver

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