The Smurfs (Los Pitufos)

Los Pitufos es la película para niños estándar que se estrena de vez en cuando y poco o nada tiene que ver con los pitufos que veíamos de muy niños en las repeticiones de televisión. Es la típica historia de muñequitos animados en un mundo que no es el suyo: Garfield, Alvin y las Ardillas, Hop; todas siguen la misma fórmula, sí, son películas fáciles de odiar y fáciles de evitar, pero a los niños pequeños les encantan.

El asunto es que la historia no está calculada para revivir a los pitufos sino para llevar incautos al cine, la animación de los pitufos está bien hecha y resultan tiernos y divertidos de ver, ¿cuál era el problema de filmar una aventura que siguiera la linea argumental de la serie ochentera? la idea de filmarlos en New York es una sálida fácil, y así como fueron los Pitufos pudieron ser ardillas o conejos de pascua y nadie nota la diferencia, la diferencia eso sí, es que a los Pitufos todos los conocemos, ¿cómo no dejarnos convencer de ver una adaptación cinematográfica de los dibujos animados con los que crecimos?

Tal vez lo peor de la película, aparte de la horrible animación del gato, sea la pérdida de la inocencia. Pitufina diciendo que había besado a un pitufo y le gustó es lo mismo que escuchar a alguien decir “besé a una de mis noventa hermanas y me gustó”. Lo mismo sucede en medio de la escena obligada de canto y baile cuando los pitufos se preguntan a quien mira más Pitufina. Ellos son hermanos, le dicen papá al mismo tipo, no hay espacio para insinuaciones románticas, eso sin contar que son una especie en donde no existe interacción sexual alguna, ¿hay cabida al romance en una especie asexual? Esa nociva interpretación de la situación de Pitufina y sus noventa hermanos me hizo acordar de la polémica propuesta de que Beto y Enrique de Plaza Sesamo se casen y la ingeniosa respuesta de los creadores de los personajes: primero, Beto y Enrique son niños, juegan con paticos de hule y cantan canciones sobre números, segundo, el propósito de los personajes no es otro que enseñar que personas distintas pueden ser amigos y tercero, Beto y Enrique son marionetas asexuadas.

Con todo y eso, la sorpresa es que pese a que la película apestó, no resultó ser la tortura que tenía en el presupuesto, fue más bien una historia mal contada pero tierna e inofensiva, nada tortuosa en comparación con otras horrorosas adaptaciones que apelan a la nostalgia para vender boletas.

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Categorías:Cine & TV, Para evitar

2 respuestas

  1. Joder macho, ¿Tú es que no leiste el tebeo original donde cuentan la historia de la pitufina?

    Si ahi los pitufos ya perdían la polla por ella xD

  2. Difiero en algunas cosas!! yo he visto adaptaciones no tan asexuadas de 99 contra la pitufina!!

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