Crítica de The Ides of March (Poder y traición)

Poder y traición es una película política, cómo política va a ser esta reseña. Y cómo estoy en Colombia, por los lados tocaré el tema de nuestra política nacional, así que entiendo si se sale después de este primer párrafo.

La película es sobre la campaña de las primarías demócratas en Ohio entre dos candidatos, Morris (George Clouney, quien además adaptó el guion y dirigió) y Pullman (que para la mayor parte de la trama no tiene mucha relevancia) y sobre lo que sus jefes de campaña (Paul Giamati y Philip Seymour Hoffman) tienen que hacer para conservar una ventaja de cara a las presidenciales. En medio del drama político se encuentran Ryan Gosling quien es una especie de asistente del jefe de campaña de Morris, Marisa Tomei, una periodista de la revista Times y Evan Rachel Wood, una becaría en la campaña de Morris.

El meollo del asunto es rigurosamente político por lo que para enterder algunas de las jugadas de un bando y otro, y las decisiones de Gosling (quien tiene la mayor carga actoral de la película pero que yo no consideraría como protagonista) es necesario entender del proceso democrático estadounidense.

De entrada el proceso democrático gringo está en el espectro contrario de nuestra maltrecha democracia. El proceso en sí es distinto, pero las connotaciones morales y éticas de la película no tendrían ninguna trascendencia en estás tierras, donde la gente vota como borregos y nadie jamás renuncia por un escándalo. En EEUU la carrera electoral tiene una etapa donde ambos partidos deben escoger a un candidato único, como lo que sucedió aqui con el proceso Conservador que enfrentó a Noemí Sanín y a Andrés Felipe Árias, pero por estados. Algunos estados son más importantes que otros y por eso la mayoría de las primarías se definen en unos pocos estados.

En Colombia no vamos a ser capaces de filmar jamás una película política. Es inevitable que termine o siendo una ficción que nadie se traga o una narco-película. Sin contar que mucho del trasfondo ético de la trama sería incomprensible para nuestra audiencia. En Traición y Poder un punto clave de la historia, por ejemplo, es que la becaria es hija del jefe del directorio nacional del Partido Demócrata. En Colombia, en cambio, el sistema político funciona como una monarquía criolla. Imagínense a Simón Gaviria, no como jefe del partido del que su padre fue jefe, sino como un pasante en una campaña política, ¿ridículo no? aquí no entendemos de meritocracia.

La película entretiene, pero si no le interesa en lo más mínimo la política gringa, no vaya a verla.

Anuncios


Categorías:Cine & TV, Para ver

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: