Mi EPS me quiere muerta


Sí, puede que suene como a película de terror, pero  debo confesar que mi EPS me quiere muerta. No contentos con quitarme un 4% de mi salario  tengo que soportar  un ‘copago’ de $21,500 (sin ser medicina prepagada) y  me toca cotizar doblemente otro 8% por trabajar como independiente todo para tener que aguantarme diagnósticos mediocres que pueden llevar a cualquier persona hasta la muerte.

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Todo empezó con mi primera cita el medico, realmente es infame que un medico no mire a su paciente ni siquiera a los ojos como para saber que tiene conjuntivitis, pero ese no era mi único mal,  así que el resto de mis dolencias se las atribuyó a la enfermedad más popular del siglo XXI, diciéndome que yo sufría de estrés, Creo que la mayoría de las personas solo vamos al medico cuando de verdad nos sentimos a morir, porque sabemos de corazón lo que apesta que la propia entidad de salud no crea en los síntomas que uno padece, sin embargo insistí varias veces y me diagnosticaron “tendinitis”, por lo que fui a fisioterapia, sabiendo en el fondo que eso no era lo que tenía.

Después de seguirle la cuerda al medico general, me dijo que tenia sobrepeso y que si no bajaba algunos kilos ni volviera, así que me puse a dieta solo para demostrar que realmente tenia algo peor. Dos meses después volví, algo mas esbelta y me dijo que tenia “subluxacion del coxis”, entonces me mando un relajante muscular y !buena suerte!, A partir de ahí ya tenia una lucha personal contra la EPS por no querer atenderme con un poco de dignidad, así que tome la decisión de ir cuantas veces fuera necesario para encontrar una solución. Posteriormente me diagnosticaron hipotiroidismo, después me dijeron que no, después, para salir del paso, me dijeron que tenia lupus, pero que eso no tenia cura, así que mejor tomara “tramadol” y que dejara de molestar, que tal vez era que yo estaba “sintomatizando” mis traumas internos en dolores físicos y  le pusieron la cereza al pastel dándome cita con el psicólogo.

Acto seguido caí en la resignación de no querer pagar más copagos , porque era ilógico pagar $21.500  por un bono de medicina, cuando la realidad es que en la mejor de las farmacias me costaba $4,000 y empece a crear el “fondo copagos” para pagar un medico particular, que por ser especialista me costaba $250,000. A esa fecha, con lo mal que me sentía y sin contar las 3 veces fallidas  que intenté ir a urgencias, ya no importaba el dinero, así que busqué lo mejor de lo mejor, para que por lo menos me dijera: usted no esta loca.

A esas alturas, debo decir que la propia EPS me había hecho dudar de lo que sentía así que fui con temor en búsqueda de la verdad, aceptando la posibilidad que  yo no tuviera nada y mi odio indiscriminado contra la EPS fuera la única causante de mis males, pero la sorpresa que me lleve fue grande, de verdad si estaba enferma, pero no tenia ninguna de las enfermedades que me habían diagnostico en el ultimo año, y esos medicamentos macabros formulados solo habían agravado mi verdadera condición.

Con diagnostico en mano fui nuevamente a la EPS y antes de poder hablar, la doctora que ya me reconocía de lejos , me informaba que supuestamente tenía células cancerígenas en otra parte de mi cuerpo, la verdad no le creí y al contarle toda esta historia guardo silencio y transcribió literalmente el diagnostico que le entregué. Por si las moscas, fui a una Biopsia y en la fila me encontré con dos señoras que me contaron que les habían diagnosticado cáncer y que después de varios procedimientos agresivos se habían dado cuenta que no era verdad. Ante tal panorama, sugiero que si su médico general les dice que se están muriendo o que no tienen nada, no les crean, hagan su propio “fondo copagos” mientras se nos hace el milagro de tener, ojalá antes de morirnos, un sistema de salud de verdadera calidad.

 

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Categorías:Opinión

5 respuestas

  1. Es claro que las EPS son un desastre y en cambio de ofrecer salud parece que solo generan enfermedades. Pero creo que también hay parte de la academia que sacan médicos mediocres, a veces salen con unos diagnosticos que ni uno se los cree, parece que le enseñaran medicina al estilo del Dr House, pueba y error. Conozco el caso de un paciente al cual le diadnosticaron gangrena, le amputaron una pierna por encima de la rodilla, como el problema continuo, le amputaron a nivel de la ingle, cuando ya no había de donde más cortar se dieron cuenta que eran una osteomielitis. También conozco de varios casos de personas que resultan con complicaciones después de una cirugia de Vesicula, y luego de una nueva cirugia se dan cuenta que todo ha sido error del anterior cirujano.

  2. Yo pensaba exactamente lo mismo, hasta que decidí de desprenderme de el 4% que me descuentan por derecha de mi salario que corresponde a unos $196.000 + el 8% que paga mi empleador que corresponde a $396.000 +300.000 de medicina prepagada. Ahora que Sanitas y Colsanitas reciben por mi parte $ 888.000 pesos mensuales + $25.000 por cada consulta me tratan como a una persona :).

    Con las primeras citas que solicite despeje todas mis dudas medicas, pase de tener (según mi médico de la EPS) desacondicionamiento físico, estrés e hipertención, a tener hipotiroidismo, una enfermedad grave e incurable, pero bastante manejable por un profesional de la salud ético, un medico endocrino que me ha llamado a mi celular a preguntarme como sigo, lo que casi me deja sin habla.

    El problema es que un Colombiano promedio tiene $ 888.000 pesos mensuales para mantener una familia de cuatro (y eso si le va bien). El presupuesto de la salud que le queda es ínfimo. La salud en Colombia es costosa pero en relación con calidad y precio a nivel mundial no es tan desproporcionada. Mi consejo es ser ambicioso, estudiar mas, amar el trabajo (como trampolín del dinero que si no te da felicidad por lo menos da confort), olvidar los “sueños” de ser artista o poeta o cosas que en Colombia no dan plata, para no tener que depender de una EPS, porque esto no va cambiar NUNCA.

  3. Qué buen retrato de la situación de la salud en Colombia (y en muchas otras partes del mundo!). No se entiende cómo un sistema que se ha probado infame en todas partes, siga ahí sin que se le quiten los intermediarios entre quien requiere el servicio (paciente) y quien lo provee (profesionales médicos). Esos son los protagonistas del evento dar y recibir servicio de salud. Es tal la cantidad de actores secundarios que le han metido al proceso desde la Ley 100, que lo volvieron un verdadero drama para quien recibe la atención (o debiera decir no recibe) y quien debería darla. Es lo que pasa cuando algo, que debería ser servicio, lo vuelven negocio… y no negocio para quien lo proveía sino para los mercaderes de siempre: Los que mueven el dinero. Los que ordenan el mundo a su voluntad. A ellos les importa “controlar” el flujo de dinero, no el bienestar de la “clientela”; al fin y al cabo, está cautiva por imposición legal y porque la alternativa de práctica privada es inalcanzable para la mayoría.

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