El Bug que por poco acaba con el mundo

A mi me pagan por desarrollar software aunque no lo parezca y hoy quiero hablar de cuando mi profesión estuvo a punto de acabar con el mundo.

Todos los que nos dedicamos al software nos hemos enfrentado alguna vez a esos bugs extraños que pasan desapercibidos en las fases de pruebas (si es que hay alguna) y que solo aparecen en los momentos más inoportunos ya cuando el tema está en producción. Por fortuna, la mayoría de nosotros solo arriesgamos un poco de plata de la compañía para la que trabajamos, se perderá una venta o algo, máximo el jefe va a regañar al equipo y si es muy grave perderemos el trabajo. Nada del otro mundo. ¿pero si nuestro software fuera el encargado de detectar misiles nucleares en la Unión Soviética en plena guerra fría y fallara?

No que fallara en el sentido de qué no pudo detectar un misil que venía en camino, porque en ese caso ya el misil se disparó y muertos van a haber. Digo ¿qué tal que fallara diciendo que EEUU acabó de lanzar un grupo de misiles nucleares hacia la USSR cuando realmente nadie había lanzado nada? grave el asunto, porque entonces la USSR hubiese lanzado una respuesta y todos estaríamos muertos o muy enfermos. Pues ese error ocurrió y si estamos vivos es gracias al más sensato de los usuarios finales, el mejor escenario de capa ocho posible.

Corría el año de 1983. En las salas de cines se estrenaban el episodio seis de Star Wars y la tercera parte de Superman y en todo lado crecía la incertidumbre por la carrera nuclear. Ya años atrás el mundo estuvo al borde de la guerra durante la crisis de los misiles en Cuba, por lo que aunque la vida seguía -todos tranquilos viendo secuelas en cine- siempre había una sombra de duda y de miedo. Era común que en ese ambiente de tensión las grandes potencias del mundo confiaran su seguridad a los sistemas de detección temprana, estos eran sistemas satelitales que le permitían saber a cada país si su enemigo había lanzado misiles nucleares. Era importante saberlo, porque en ese escenario no había negociación posible, el procedimiento debía ser avisar a la ciudadanía que huyeran a sus refugios, y disparar sus misiles. Era un escenario de destrucción total.

Pues bien, la USSR tenía varios centros con sistemas de detección temprana, uno de ellos se llamaba Oko y estaba a cargo del buen Stanislav Petrov, su trabajo consistía en revisar las máquinas y apenas notara una alarma, dar aviso a sus superiores, ellos por consenso, deberían decidir que acción tomar. Pero si a usted lo llamaba el encargado de los sistemas de detección temprana a decirle que EEUU había disparado algún misil, no había mucho que pensar. ¿se imaginan el estrés del pobre Petrov? y hoy nos incapacitan por estrés. En fin, un día de trabajo normal, a Stanislav las máquinas le dijeron que ojo, que EEUU había lanzado un misil. Un solo misil. Stanislav dejó pasar el hecho porque pensó que era raro que solo fuera un misil, pero casi al instante se prendió otra alarma; otro misil, y luego otra y otra más. No sé como haya sido el lugar de trabajo del buen Stanislav, pero me imagino que era un cuarto oscuro  lleno de sirenas rojas y que cada que se desataba una alarma algún sonido estridente empezaba a sonar.

Sirena de policia

Sirenas rojas.

Las pantallas decían que EEUU había lanzado 5 misiles. En ese entonces los misiles no eran tan rápidos como ahora, pero el tiempo de decisión no era tampoco de días, ni de semanas, ni siquiera de horas. ¿usted que haría? si no da aviso puede que cinco misiles nucleares caigan en su madre patria y usted podría haber salvado algunas vidas avisando. Por otro lado, ¿qué tal que los mechudos del área de tecnología hayan hecho mal algo y que el sistema esté equivocado?

Ya sabemos que decisión tomó Stanislav. Porque si hubiese dado alarma el mundo sería un lugar completamente distinto. Efectivamente el sistema satelital tenía un pequeño fallo, una minucia. Resultó que había confundido unas proyecciones del sol en la nubes con un misil nuclear, “Eso debe ser problema de configuración, porque eso en el ambiente de pruebas funciona bien” me imagino que argumentaron los ingenieros a cargo.  Lastimosamente, la USSR no se conformó con abrir una incidencia en Mantis. En esos días, que tu sistema de detección temprana fuese una basura te hacía quedar en ridículo, pero no se preocupen por los ingenieros de desarrollo, a ellos no les pasó nada, quien pagó los platos rotos fue el buen Stanislav por no haber querido acabar con el mundo.

Al enterarse las autoridades, se le prometieron a Stanislav unas condecoraciones pero finalmente no le dieron ninguna y al contrario, fue separado de su puesto y enviado a otro sitio lejos de las alarmas. Fue mucho tiempo después que su importancia para la humanidad fue reconocida.

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Categorías:La vida, el universo y todo lo demás, Opinión

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