¡¡¡Amor a lo cubano!!!

Me alarma cada vez que una amiga recurre a mis servicios de psicóloga empírica, porque sé que va a salir con historias de inframundo de las cuales existen grandes posibilidades de salir traumatizada o boba. Sin embargo por amor a la patria, me arriesgo a continuar con mi tarea de “Doctora Corazón” sabiendo plenamente que si no he podido arreglar mi vida, las posibilidades de que arregle la de otra son bastante bajas.

Como lo he manifestado anteriormente, no creo en las relaciones producto del Internet. Temo a las redes sociales, donde se puede aparentar lo que no se es y es fácil la creación de relaciones netamente sexuales. Simplemente no conozco ese nuevo lenguaje del amor y prefiero no meterme en la boca del lobo, para después salir llorando.

Tengo una muy buena amiga, que contrario a mi, es adicta a las redes sociales y hace un tiempo llegó con la noticia del año manifestando conocer al hombre ideal: Cubano, cheff, profesor de inglés, divorciado, caballeroso y todo un maestro en la cama. En un dos por tres como dirían las abuelas, pactaron tácitamente una relación casual cada 15 días, donde se amarían sin cansancio y no involucrarían el corazón. Lo que a mi amiga le pareció perfecto. A lo mejor porqué no contempló la posibilidad de un enamoramiento o no se preguntó que podía hacer su macho de turno los 29 días restantes del mes. Confieso con dolor en el alma ser testigo de esa relación esporádica. Sagradamente una vez al mes mi amiga llegaba radiante de haber pasado la noche con su cubano y creía estar en la mejor relación del mundo, porque no le pedían nada y no exigía nada.

Mi amiga  aprovechó las vacaciones de sus padres para vivir una luna de miel con el sujeto. Obviamente ese acto de “unión  marital de hecho” esporádico no iba a ser beneficioso para las partes,  ya que después de ese episodio,  duró una semana quitando el olor a tabaco del apartamento y en su corazón se despertó ese bicho extraño que le decía que tal vez  ese tipejo era el amor de su vida y a lo mejor podía hacerla muy feliz. Pero si algo en la vida he aprendido, es que de eso tan bueno no dan tanto y después de que este señor analizó a mi pobre amiga, se dispuso a pedirle como en el mejor capitulo no escrito de 50 sombras de gray, que tuviera relaciones con un amigo de él.  Que no se preocupara. Que él lo quería como a un hermano. Que si quería también llevaba a unas amigas para que la cosa se “calentara”.  Ante tales dilemas la cosa se complicó para mi amiga y para mi, quien tenia que ayudarla a desenredar tal asunto. ¿Sería posible hacer un trío o un cuarteto por amor? Por mi parte, aunque no conozca ese lenguaje, intento ser de mente abierta y no prejuzgar. Por lo qué le dije a mi amiga, que si quería hacerlo pues le hiciera pero que consideraba que eso sería como una avalancha y podía asegurar  que después  el tipo se sentiría en la libertad de pedirle cosas mas extremas. Pero también surgía la inquietud de cuantas mujeres hubiesen podido acceder a ese tipo actos y bajo qué motivaciones.

Mientras los días pasaban, mi amiga que es 100% una dulzura y buen corazón, le dijo al sujeto que no se sentía preparada para dar ese paso. Lo que me pone a pensar, que en antaño, el gran paso era el matrimonio y hoy en día es el sexo grupal. Para resumir, los días siguientes fueron llenos de emociones, se amaron, se odiaron, se insultaron, hasta que el macho cubano en un acto de aparente “caballerosidad” la invito a sus honorables aposentos para reivindicarse por tanto tiempo perdido. Obviamente mi amiga no pudo soportar tal invitación y cayo nuevamente en las redes macabras. Alistándose cual reina de belleza para tan magno evento y llevando consigo un “vibrador” que el amorosamente le había entregado en algún encuentro pasado. Pero cual seria su sorpresa, al llegar al apartamento del susodicho, a la hora indicada con los preparativos adecuados, para que este tipo no quisiera abrirle la puerta. Debo confesar que en algún capitulo anterior de esta historia, mientras ellos se desfogaban en amor, alguna otra mujer había aparecido y ellos simplemente no habían abierto la puerta, bajo la justificación  que era una mujer loca que no se había olvidado de él. Lo paradójico del asunto, es que ahora ella, era esa mujer loca. Los papeles se habían invertido.

En un ataque de rabia y debo felicitar a mi amiga por ese impulso de creatividad, compró un frasco de aceite para bebés, cuidadosamente lo empaco en una bolsa junto a su amigo el vibrador  y le puso una nota con moñito, escribiendo : !Espero que lo disfrutes!. Y eso sí, como a buen entendedor pocas palabras yo me alegré, esperando que ese tipo se introdujera ese juguete por donde ya sabemos, con mucho aceite, para que no le doliera tanto. Ese hubiese sido un final perfecto para esa historia, si no fuera porqué mi amiga se declaro adicta a los platos cubanos y continuo días después con la faena. Lo que sirvió para que yo tachara en mi lista de hombres indeseables a los cubanos con vasectomia. Desde mi punto de vista, creo que por más que cambie el lenguaje del amor y por más que me digan que el ser humano no es monógamo, me declaro chapada a la antigua y siempre pensaré que quien es capaz de feriar a su pareja en la cama, simplemente no quiere. Porqué jamas seria capaz de ver a mi pareja con otra. Solo espero que las mujeres del mundo tengamos la templanza como mi amiga. Por más adictas y enamoradas que estemos a decir NO cuando sea necesario.

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Categorías:Opinión

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