Mi vida como gamer

Ya que no somos muchos y por estos lares no es muy común tener pasión por los videojuegos pues permítanme contarles un poco mi historia para que sepan lo que es ser un gamer/jugón/videojugador en este país del sagrado corazón.

Nunca se me cruzó por la cabeza hacer algo parecido

Nunca se me cruzó por la cabeza hacer algo parecido a esto

Todo comenzó cuando tenía 4 tiernos años y un primo de mi papá me regaló una Family (un clon de la Nintendo Entertainment System) con el juego Super Mario Bros. al que quedé enganchado apenas jugué. Para aquella época vivía en Bogotá y el inhumano horario del colegio en que estaba en esa época me dejaba muy poco tiempo para jugar (recuerdo que el bus me recogía aun cuando estaba oscuro el cielo y llegaba al apartamento tipo 4-5 de la tarde). Mi madre, al ver mi gusto por los videojuegos, le dio miedo que se me fuera a salir de las manos así que impuso la regla de solo jugar en vacaciones, esta iba a durar por muchos años. De esos tiempos tengo muy claro el siguiente recuerdo, un amigo del conjunto cerrado que también gustaba de los juegos y de Super Mario Bros. me dijo que su hermano mayor sabía inglés y que le había dicho qué significaba el mensaje que salía cuando a uno se le acababan las vidas en el juego: “Game Over significa juego terminado!!!!”. Esto para mi fue una revelación, me pareció en su momento la cosa más alucinante del mundo y desde ese momento me quedó la idea de aprender inglés para saber qué decían los juegos.

Años más tarde, al visitar la familia de mi padre en Riohacha, les insistí para que me compraran la Super Nintendo, de la que me enteré gracias a un primo de mayor edad que la mía que también le gustaba todo este cuento. Me la compraron en Maicao ya que en esa época el contrabando era fuerte en esa zona y era posible conseguir aparatos electrónicos más baratos que en cualquier otro lado. Para el día siguiente de la compra mi familia tenía planeado un viaje al cabo de la Vela pero por pasar todo la madrugada jugando con mi nueva consola no pude ir, esto le dio más razones a mi mamá para mantenerme la condición de solo jugar en vacaciones.

Ya para esa época nos habíamos ido a vivir a un pueblo del Tolima debido a la profesión de mi papá y a pesar de ser un pueblo, habían muchos otros niños con una Super Nintendo, lo que me permitió intercambiar muchos juegos con ellos y probar de todo un poco. Para mi esa fue la época dorada gracias a la facilidad de cambiar juegos y que gran mayoría de niños conocían la consola. En aquel entonces y hasta mi vida en la secundaria la única forma de conseguir juegos era por dichos intercambios o rogándole a mis padres durante todo el año para que me regalaran un juego ya fuese de cumpleaños o de navidad.

Pero pueblo es pueblo y gracias a eso y a que mi mamá no me dejaba jugar durante la época escolar pues mis tardes las pasaba montando cicla o patines en el barrio, jugando al escondite, yermis, micro fútbol y mamando gallo con amigos del colegio (de vez en cuando me escapaba a un sitio donde tenían consolas y se pagaba por jugar cierto tiempo pero mi mamá me lo tenía prohibido). Como pueden ver, tuve una infancia normal y me fue muy bien en el colegio gracias a la supervisión de mi madre que con los límites de juego que me impuso aprendí que hay momentos para cada cosa en la vida.

Y con la adolescencia llega esto...

Y con la adolescencia llega esto…

Adelantémonos unos años a mi adolescencia, para esa época ya tenía la Nintendo 64 que después de muchos años rogando por una por fin me la regalaron pero para más felicidad mía, mi hermana menor estaba en la época de imitar todo lo que yo hacía, así que ella pidió una PlayStation 1 que al final no terminó usando y la cual terminé yo sacándole jugo. Gracias a que me iba bien en el colegio y que era responsable con mis cosas mi mamá decidió levantar la restricción de poder jugar solo en vacaciones y ahora podía jugar cuando quisiera siempre y cuando me fuera bien en el colegio. Desafortunadamente tanto la Nintendo 64 como la PlayStation 1 nunca llegaron a ser tan populares en el pueblo como lo fue la Super Nintendo, así que no había mucha posibilidad de intercambiar juegos con otros, esto perjudicó mi juego con la Nintendo 64 que utilizaba el sistema de cartuchos y que no se podía piratear, por el otro lado, la PlayStation 1 utilizaba CD’s que piratearon tiempo después, lo que me permitió conseguir juegos baratos en San Andresitos. Así que hacía mis trabajos y a jugar se ha dicho, los juegos los compraba normalmente con mis ahorros de lo que me daban para el recreo, así que comencé a valorar el cuento de ahorrar y sacrificarse para comprar cosas que uno quiere (pedía pocas cosas o no comía nada en el recreo cada vez que iba a comprar un juego).

Recuerdan que tenía ganas de aprender inglés? Pues le insistí a mi mamá y ella me metió en un curso de inglés que el centro Colombo Americano abrió en conjunto con la Universidad Cooperativa que estaba en el pueblo, así que durante todos los sábados de los años que estuve en octavo y noveno me pasaba de 7am a 1pm aprendiendo inglés todo para saber qué decían mis amados juegos. Para ese entonces comencé a jugar los RPG’s (Role Playing Games) que tenían historias complejas y por ende mucho texto en pantalla (en esa época los juegos no venían con voces como ahora), así que me sentaba a jugarlos con mi diccionario Inglés-Español y cuando veía algo que no entendía pues miraba en el diccionario y aprendía una nueva palabra.

A finales de octavo y como buen pueblo tolimense, el plan de tomarse “alguito” comenzó a aparecer, allá no pedían cédula para nada así que era muy fácil sentarse en una “heladería” (que en realidad eran bares disfrazados con ese nombre para que no los jodieran las autoridades) o entrar a un bar/discoteca y ponerse a tomar. Así que entre mi combo de amigos se volvió normal tomarse unas polas después de terminar de hacer trabajos (dentro de semana) y los fines de semana sentarnos en el parque con varias garrafas del ahora extinto aguardiente Tolima (ahora se llama Tapa Roja) y tomar hasta no recordar nada. Muy a pesar de comenzar a tener una vida social de adolescente (trago, rumba, novias y demás) nunca dejé de ir a mi curso de inglés durante los dos años que duró y tampoco dejé de jugar por completo, las tardes que no hacía nada o los fines de semana cuando no salía plan de tomata pues me ponía a jugar feliz de la vida.

En ese tiempo llegó el boom de la Internet, entrar a las salas de chat de Latin Chat y Starmedia era el plan del momento, llegar al colegio a presumir que se habló con varias viejas o que se consiguió una novia virtual (de preferencia de otro país) era lo máximo pero aunque yo hacía eso, también vi en la Internet una herramienta para saber más de mis juegos y obtener trucos y guías para los mismos. Con el inglés que ya sabía gracias a mi curso y mis juegos comencé a navegar los sitios de noticias de videojuegos en inglés y como estos son tecnología pues por el ladito también terminé agarrando gusto por la tecnología y los gadgets. También le agarré cariño al rock (el primer CD que compré fue Californication de los Red Hot Chili Peppers en un viaje que hice a Bogotá) ya que me ayudaba con el inglés.

Nunca dejé de salir a una rumba/tomata por quedarme jugando, de hecho mis amigos se la pasaban metidos en mi casa jugando los juegos de fútbol como el International Super Star Soccer de la Super Nintendo o los Pro Evolution de PlayStation 1, así que no se puede decir que dejé de lado algo de mi vida social por andar jugando. Cuando llegó la hora de irme a Bogotá para entrar a la universidad pues lo único que cambió es que pude ahorrar más y la compra de las consolas y juegos ya corría por parte mía y no tanto de mis padres (a punta de ahorros tuve GameCube, PlayStation 2, Nintendo DS y Wii). Nunca me tiré una materia por estar jugando y no estudiando, cuando había salida el fin de semana pues bien y cuando no también porque me quedaba jugando juicioso en el apartamento, traté de nunca jugar delante de una novia (si ella llegaba al apartamento cuando yo estaba jugando pues jugaba hasta un punto donde pudiese guardar la partida y apagaba), tampoco le dije no a un plan con ella para quedarme jugando (ya venía con la costumbre de sacrificar los juegos por la vida social, igual ni que los juegos fueran a irse de mi apartamento), mucho menos me gasté todo la plata en juegos y le di regalos malos (de hecho me enorgullezco de tratar de dar siempre muy buenos regalos), gracias a que lo que más me gusta en esta vida está en mi cuarto pues me la pasaba juicioso en mi casa, lo que le ahorraba dolores de cabeza a mi mamá y la novia del momento.

A día de hoy que ya ando en el mundo laboral sigo igual, jugando cuando puedo, aprovechando cada salida con amigos y ahorrando para poder darme gusto en los juegos y todo lo demás. Así que resumamos lo que me han brindado los videojuegos:

– Entretenimiento sano y en varios aspectos educativo.  Es perfecto para quitar el estrés y relajarse.

– Me incitó a aprender inglés.

– Plantó en mí el hábito del ahorro.

– Me acercó al mundo de la tecnología (muchas veces me preguntan que si soy ingeniero por lo que sé del tema pero esa no es mi profesión).

– Mi pareja y familiares saben que casi siempre en mis momentos libres estoy juicioso en casa jugando.

– Todos los beneficios que conlleva jugar videojuegos.

– Me introdujo a la cultura geek.

Así que no soy un bicho raro social por culpa de los videojuegos, no soy violento (mis nudillos están vírgenes y aspiro que así se queden) y creo no tener ninguno de los aspectos negativos que tiene el típico estereotipo de un jugador. Jugaré hasta el día en que me muera (aspiro a que entierren mis consolas conmigo) y si algún día tengo hijos conservo la esperanza que ojalá compartan este gusto conmigo (les impondré las mismas restricciones que mi madre tuvo conmigo en dicho caso). Esa es la forma en que los videojuegos han influenciado mi vida.

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Categorías:Ocio, Video Juegos

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2 respuestas

  1. The first touch on any ball should first be stopped and controlled.
    Simply adhere to the steps set forth above carefully.
    When you are looking at a soccer camp check out the credentials of the coaches.

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  1. Enseñanzas de una vida en la web « Esquina Dorsal

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