El banano y el ser humano.

¿cómo es posible que no haya un arquitecto detrás de la creación del universo, cuando es tan evidente que el mundo está hecho para nuestro uso y abuso? eso piensa mucha gente en el planeta y muchos usan como ejemplo para reforzar su punto al banano.

El delicioso banano, dicen ellos, es una fruta creada para el consumo humano, ¿cómo más se explica pues su forma y sus facilidades para que nos las comamos? las evidencias son muchas: es fácil de pelar, es deliciosa, no tiene semilla y su forma parece estar diseñada para la boca y manos humanas. Pues tienen razón: la banana, como muchos de los alimentos que comemos hoy en día fue diseñada para consumo humano, en lo que están equivocados es en quién las diseñó pues el arquitecto detrás de semejante obra no es otro que el ser humano mismo.

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Los bananos se cultivaron primero en el Asía, allí los agricultores de antaño empezaron un cuidadoso proceso de selección genética para que el banano terminara siendo la fruta que es hoy. Así pues no importa el origen del banano que se coma, este es un producto genéticamente modificado por el hombre, un negocio que en las últimas décadas multinacionales del tamaño de Dupont o de Monsanto ha sabido aprovechar y que ecólatras de todo el mundo han visto como la afrenta mayor a lo “natural”.

Es un paradigma creer que existen dos tipos de alimentos en el mundo, los naturales y los artificiales. Y parece ser también un dogma que los alimentos naturales son mejores para nuestro consumo que aquellos modificados por el hombre. La verdad es justo al contrario: son aquellos alimentos modificados por el hombre los que nos resultan más benéficos. Muchos alimentos de origen natural contienen toxinas cuyo objetivo no es otro que impedir que comamos sus semillas, algunos pueden enfermarnos gravemente e incluso causarnos la muerte[1]. Sin ir más lejos, la yuca en su estado natural contiene cianuro al igual que las peras y las manzanas, de no ser por la intervención humana, el ser humano seguiría dependiendo de comer solo lo que es capaz de cazar, la agricultura significó nuestra independencia alimentaria, nos cambió profundamente como especie y hoy en día es apenas natural que siga evolucionando.
 
Lo natural no existe en los términos que nos quieren hacer creer. Hoy en día podemos comer más tranquilos que nunca pues las regulaciones que existen para sembrar y vender comida nos dan una garantía de seguridad que nunca en la historia ha existido, empecemos a preocuparnos más bien en cómo comemos y no en qué comemos que ese tema está resuelto desde la prehistoria.  

Referencias:

[1] http://www.foodsafety.asn.au/resources/natural-toxins-in-food/

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Categorías:Mala ciencia, Opinión

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