¿es Bogotá víctima de una guerra mediática?

Varias veces se ha repetido como defensa a la alcaldía de Petro que su gobierno y la ciudad están siendo víctimas de una guerra mediática. ¿es esto cierto?

Revisemos por ejemplo los titulares de Bogotá para esta semana en El Tiempo, en general estos titulares son los mismos siempre. Primero, algún titular sobre los escándalos del alcalde. Hoy, por ejemplo, vuelven a hablar de sus familiares y las construcciones en la conejera, algunas veces hablan de las basuras o del contrato de la máquina tapa huecos. No titulan sobre estos temas porque hayan habido avances significativos, si no para no permitir que esos escándalos se olviden. Es una estrategia evidente de crítica y manipulación: mantener un tema vivo así no sea relevante. Segundo, siempre se publica alguna noticia de crónica roja, que cuando se lee no aporta nada sobre ningún tema, puro periodismo basura. Su propósito también es claro: no dejar que la gente se sienta segura. Y tercero alguna noticia sobre alguno de los problemas de la ciudad para que no olvidemos que existen. Esta forma de presentar las noticias (que si hacen el ejercicio con CityTv o Caracol no va a ser muy distinto) tiene como propósito la crítica y la oposición. Eso es claro.

camiones de petro

Con esos hechos y para cualquiera que lea, escuche o vea nuestros medios de comunicación va a ser imposible negar que la dichosa “guerra mediática” si existe. Los medios de comunicación (en especial El Tiempo y Caracol) están empeñados en atacar la administración del alcalde y en muchas ocaciones el enfoque de sus noticias es exagerado y mañoso. Pero esto es absolutamente normal. Los medios de comunicación obedecen a intereses particulares y es normal que cuando estos intereses se ven amenazados por las políticas públicas, estos se unan a la oposición. Incluso, en el juego democrático, es preferible que los medios de comunicación hagan parte de la oposición y no se conviertan en megáfonos oficiales (como sucedió por ejemplo con los gobiernos de Uribe).

¿cuál es el problema entonces? el problema es cuando esta presión en medios se utiliza para desinformar, para mentir o para inventar problemas que realmente no existen. ¿es este nuestro caso? aquí es cuando quiero hacer una linea que me diferencie de aquellos que defienden al alcalde señalando la evidente persecusión política de la que él es víctima. Que los medios lo persigan no significa que el alcalde esté haciendo un buen trabajo. Claro, los medios podrían dedicarse a hablar de las cosas buenas que ha hecho el alcalde (que existen y son varias) pero eso no le haría ningún bien a la ciudad. Flaco favor nos haría que ocultemos los problemas de la ciudad cuando lo que queremos es mejorar.

¿Bogotá entonces va mejor de lo que la pintan los medios de comunicación, va peor, está igual? para responder a estas preguntas existen mecanismos imparciales y que permiten con cifras frías hacernos una idea de cómo está la ciudad. Por esto existe el informe de calidad de vida de Bogotá cómo vamos, que utiliza cifras oficiales de las secretarías del distrito y las compara con las metas que se propuso la administración al inicio de su periodo, el análisis del último informe lo hice aquí mismo, hay cosas buenas y hay cosas malas pero en general la ejecución de metas para este periodo es preocupante. No hablo del informe de percepción ciudadana, porque esta percepción está intimamente relacionada con la labor que desempeñen los medios de comunicación, y cuando estos son de oposición difícilmente esta percepción va a ser buena, pero incluso sabiendo esto, se puede revisar que opina la ciudadanía para saber cuales son sus principales intereses y saber si el distrito está trabajando escuchando a la ciudadanía o simplemente siguiendo su agenda ideológica, ignorando los principales problemas y preocupaciones de sus ciudadanos. Este es el caso de la alcaldía de Petro: una que sigue sus propios intereses e ingnora los de sus ciudadanos.

Para saber cómo va la ciudad no hace falta compararnos con otras (una estrategía muy utilizada por los defensores del alcalde cada que se muere un niño de hambre en la Guajira, por ejemplo), porque cada ciudad tiene preocupaciones y necesidades distintas. Si nos comparamos con Cali, es evidente que Bogotá en materia de seguridad está muy bien, si nos comparamos con la Guajira es obvio que nuestra políticas de primera infancia están siendo exitosas, ¿pero si nos comparamos con nosotros mismos, si nos comparamos con la Bogotá que éramos, con la que queremos ser o con la que nos prometieron que seríamos al finalizar el periodo? Ahí las cosas ya no pintan tan bien.

Para alabar la labor del alcalde, exagerando muchas veces sus aciertos, está su equipo de prensa, está (lamentablemente) a su servicio Canal Capital y están sus electores que son voraces defensores del alcalde en cualquier espacio que se les brinde. La prensa se puede dedicar tranquilamente a cuestionar al alcalde, que para defenderlo no le sobran voces.

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Categorías:Mala prensa, Opinión

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