¿Por qué urbanizar parte de la van der Hammen podría ser ambientalmente responsable?

 

Si hay algo que siempre he detestado de Peñalosa es su discurso lleno de hipérboles. En tertulias coloquiales, este tipo de recurso puede usarse sin problema para resaltar algún punto, en política sin embargo, exagerar es mentir y con tantos ojos encima, este tipo de discurso hace más mal que bien.

Sobre la van der Hammen Peñalosa no han hecho más que lanzar hipérboles: que son solo potreros, qué no hay estudios que comprueben la existencia de sus manantiales subterráneos, que Bogotá necesita terreno porque es “la quinta” ciudad más densificada de la tierra: puras exageraciones. Que en la práctica no son más que mentiras.

img040

 

Si, técnicamente la van der Hammen son potreros, pero eso no resta la importancia ecológica del terreno igual que la existencia o no de manantiales subterráneos. La clave para entender la importancia de esta reserva está en la palabra “potencial”, es un terreno con mucho potencial ecológico.

Pero aunque ha dicho muchas mentiras, algo de lo que dijo Peñalosa si es cierto y es tal vez lo que más ira causó entre sus detractores, porque leído de corrido, sin ningún análisis, parece una burla y un insulto: urbanizar parte de la van der Hammen podría ser ambientalmente responsable.

Antes de explicar porque esa afirmación es verdadera devolvámonos a nuestra palabra clave: potencial, ¿qué tanto del potencial de la reserva está siendo utilizado hoy en día? muy poco. Según información de la propia CAR, los terrenos que están reservados para hacer una conexión entre los cerros están siendo utilizados para actividades como la agricultura (actividad por demás responsable de nuestro actual problema ambiental).

Y no fue Peñalosa el causante de que el uso del suelo de la reserva se destinara a cultivo de flores y agricultura. ¿donde estaban las voces que hoy defienden a la van der Hammen cuándo realmente se necesitaban? bueno, pero ya el mal está hecho. Para ser justos, el debate ecologista en este momento es recuperar esa reserva para aprovechar el potencial ecológico de la zona y ese fue el plan de Petro durante sus últimos 4 meses de gobierno: comprar terrenos, sembrar árboles, etc. Tal vez comenzó tarde y su esfuerzo fue insuficiente, pero de alguna forma habría que empezar.

Este es el punto más álgido de la disputa con Peñalosa, pues para él este plan de recuperación es inviable. Y algo de razón le asiste, para empezar la mayoría de terrenos de la reserva son privados y construir un bosque como el que planeaba Petro, requeriría comprar o expropiar esos terrenos. Su valor catastral está por el orden de los 2.1 billones de pesos (información que brindó Peñalosa, por lo que podría ser exagerada) y expropiarlos significaría un pleito jurídico que podría tardar años. Una vez con los terrenos haría falta comenzar su reforestación, un proceso que según la ex secretaria de ambiente Susana Muhamad, podría tardar hasta 50 años. 

Aquí es donde la afirmación de Peñalosa cobra validez, ¿qué sucedería con la ciudad durante todo el tiempo que tome reforestar la reserva?¿hacía donde crecería?¿con qué consecuencias ambientales? mucha gente tiene subestimada la expansión demográfica de Bogotá y las expansiones desorganizadas son la principal causa de emisiones de Co2 en los entornos urbanos. Primero porque son las principales causas de extinción de reguladores ambientales, es decir, una ciudad que crece mal crece sin respetar la naturaleza, en Bogotá por ejemplo, los cerros (nuestro principal regulador) son víctima constante de invasiones y en algunos sectores la lucha está perdida (similar con lo que sucedió con los cerros de Suba por ejemplo) y segundo porque las expansiones descontraladas hacen que la ciudadanía dependa más de  vehículos particulares para desplazarse, lo que significa más emisiones.

Algunas voces sugieren que esta expansión se realice hacia el interior de la ciudad: densificar el centro y lo dicen como si no fuera un fenómeno que ya está ocurriendo. Bogotá lleva años densificando su centro, ya los grandes barrios de casas con ante jardín están desapareciendo dando paso a edificios de apartamentos y sin embargo la demanda de suelo sigue siendo constante. Además este proceso de densificación tiene un efecto colateral y es que muchas familias prefieren irse a las periferias a tener que soportar el caos (o la percepción de caos) que una densificación como estas produce. Densificar hacia el centro es la solución para evitar más invasiones en las partes altas de la ciudad, pero no evitaría que la clase media siga yéndose hacia los municipios vecinos.

Ahora, dar uso a los suelos de la van der Hammen podría primero organizar la expansión de la ciudad hacía el norte y segundo garantizar también un uso ambientalmente responsable del suelo (cosa que hoy no está sucediendo). La idea de parques como reguladores ambientales no es mala y con la extensión de la reserva aun podría llevarse a cabo una conexión entre los cerros orientales y el río Bogotá.

A mi la idea de un bosque de 1500 hectáreas en el borde norte de Bogotá, aunque definitivamente sería lo mejor ambientalmente hablando, me parece algo utópica, tal vez una urbanización con un parque lineal del tamaño de Central Park me parece más aterrizado y mejor ambientalmente que el uso que actualmente se le está dando a la reserva.

 

 

 

 

Anuncios


Categorías:La vida, el universo y todo lo demás, Opinión, Política

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: